Inicio > Acertijos > Los tres interruptores

Los tres interruptores

La trampa visualCurioso · ●○○○○

El acertijo de los tres interruptores es una de las preguntas favoritas en entrevistas de trabajo de empresas tecnológicas como Google o Microsoft. Tienes tres interruptores en una habitación y una bombilla en otra, y solo puedes entrar una vez.

Parece que la información disponible no es suficiente para resolver el problema. Casi nadie lo resuelve solo.

En una habitación hay tres interruptores. En otra habitación (a la que no puedes ver desde donde están los interruptores) hay una bombilla. Solo puedes entrar UNA VEZ a la habitación de la bombilla. ¿Cómo puedes determinar qué interruptor controla la bombilla?

Pistas

Mostrar pistas
  1. Identifica primero la condicion que rompe la simetria del enunciado.
  2. Idea clave: Combinaciones totales: 2 × 2 = 4 estados posibles.
  3. Procedimiento (3 pasos): Apaga el interruptor 1 y enciende el interruptor 2.

Solución

Mostrar solución completa

Respuesta: Usa el calor residual de la bombilla como tercera señal.

Los tres interruptores: usar luz y calor como señales

Procedimiento (3 pasos):

  1. Enciende el interruptor 1 y espera 10 minutos.
  2. Apaga el interruptor 1 y enciende el interruptor 2.
  3. Entra a la habitación y mira la bombilla (y tócala con cuidado para ver si está caliente).

Interpretación de resultados:

Estado observado Temperatura Interruptor Explicación
Encendida Caliente #2 Acabas de encenderla
Apagada Caliente #1 Estuvo encendida 10 min
Apagada Fría #3 Nunca se encendió

Idea clave:

  • Estados eléctricos: 2 (encendida/apagada)
  • Estados térmicos: 2 (caliente/fría)
  • Combinaciones totales: 2 × 2 = 4 estados posibles
  • Interruptores: 3 (necesitamos distinguir 3)
  • Suficiente información para resolver el problema

Acertijos relacionados

Sigue entrenando

Si te gustó este reto, prueba más acertijos de lógica pura, explora esta temática, revisa el archivo completo o mira la guía para resolver acertijos.

← Anterior: Las dos puertas · Siguiente: Las tres cajas mal etiquetadas →