Un sultán promete su herencia a uno de sus dos hijos, pero impone una condición extraña:
la ganará el dueño del caballo que llegue más tarde a la ciudad vecina.
En cuanto escuchan la regla, los dos príncipes dejan de moverse. Ninguno quiere que su caballo llegue antes que el del otro.
Pasa el tiempo y, al ver que la carrera no arranca, consultan a una sabia del desierto. Ella les dice una sola frase.
Inmediatamente, los dos montan y salen a toda velocidad.
¿Qué les dijo?