Llamemos V a un veraz y M a un mentiroso.
Cuando un nativo responde a la pregunta sobre su vecino derecho, ocurre esto:
- si ambos son de la misma tribu, responde sí;
- si son de tribus distintas, responde no.
Es decir: las respuestas no identifican quién es veraz y quién mentiroso en sentido absoluto; solo indican si cada par de vecinos consecutivos es del mismo tipo o de tipo distinto.
Por eso, una vez reconstruida una distribución posible, siempre existe otra igualmente compatible: basta con intercambiar todas las V por M y todas las M por V.
Las respuestas seguirán siendo exactamente las mismas.
Eso significa que la configuración solo queda determinada hasta complemento total.
Pero el enunciado dice que, aun así, la proporción de mentirosos sí queda fijada de manera única.
La única forma de que una proporción no cambie al intercambiar veraces y mentirosos es que ambas cantidades sean iguales.
Por tanto, la mitad de los nativos miente y la otra mitad dice la verdad.