Respuesta: necesita 128 jornadas de marcha.
Llamemos $T(n)$ al mínimo de jornadas de marcha necesarias para ir hasta un destino situado a $n$ jornadas y volver al punto de partida.
Si el destino está a una sola jornada, la respuesta es clara:
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T(1)=2.
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Una jornada para ir y otra para volver.
Ahora pensemos en un destino situado a $n$ jornadas. La primera casa está a una jornada de la salida.
Si el mensajero consigue convertir esa primera casa en una nueva base bien abastecida, entonces desde allí le queda exactamente el mismo problema, pero con una distancia de $n-1$ jornadas.
La cuestión es cuánto cuesta convertir esa primera casa en una base útil. Para que desde ella pueda hacerse el viaje restante y volver, allí deben quedar preparadas las provisiones necesarias para todo el plan de $n-1$ jornadas.
Y, además, el mensajero tiene que haber podido ir y volver entre la casa inicial y esa primera casa mientras las transporta.
Como puede cargar comida para cuatro jornadas, cada desplazamiento de ida y vuelta entre dos casas consecutivas consume dos jornadas de comida y aún permite trasladar provisiones netas al siguiente punto. De este modo, preparar la siguiente base cuesta tanto como el viaje que después se hará desde ella.
Por eso, al añadir una jornada más de distancia, el coste total se duplica:
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T(n)=2T(n-1).
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Partiendo de $T(1)=2$, se obtiene:
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T(2)=4,
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T(3)=8,
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T(4)=16,
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$$
T(5)=32,
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T(6)=64,
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$$
T(7)=128.
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Así que el mínimo es 128 jornadas de marcha.
La idea esencial es que cada nueva casa no es solo un punto de paso: debe quedar preparada como si fuera el nuevo punto de partida. Esa preparación obliga a repetir, hacia atrás, todo el trabajo necesario para el tramo restante.
Por eso el crecimiento no es lineal, sino por duplicación.