Respuesta: Hay exactamente la misma cantidad.
Explicación:
Después del primer paso, el vaso de vino contiene un poco de agua. Tras el segundo, el vaso de agua recibe de vuelta una mezcla que contiene algo de vino.
La forma más limpia de verlo es esta:
- al final, ambos vasos vuelven a tener la misma cantidad total que al principio;
- por tanto, la cantidad de líquido “extraño” que ha entrado en cada vaso debe compensar exactamente la cantidad de líquido propio que ha salido.
Si en el vaso de vino hubiera más agua que vino en el de agua, uno de los vasos tendría necesariamente más líquido “ajeno” del que el otro ha perdido, y eso es imposible dado que las cantidades totales finales son las mismas.
Dicho de forma aún más simple: la cantidad de agua que termina en el vaso de vino es exactamente igual a la cantidad de vino que termina en el vaso de agua.